El crecimiento de la ciencia y la tecnología de nuestro pasado más reciente, algunas áreas de la actividad humana han sufrido un mega cambio. Las telecomunicaciones, el ocio y el transporte, así como la medicina, se hallan entre estas áreas; la escuela permanece como notable excepción.
En primer lugar, el poder educativo, incluida la mayor parte de su comunidad investigadora, permanece en gran medida ligado a una filosofía educativa propia de finales del siglo diecinueve y principios del veinte; hasta ahora ninguno de los que desafían estas sacro santas tradiciones ha sido capaz de minar la rigidez con que este poder controla la manera en que se enseña a los niños.
De esta manera podemos decir que en el pasado a los niños no les gustaba la escuela, pero se les convencía de que ésta era el pasaporte para el éxito en la vida. Actualmente, en la medida en que éstos rechazaban la escuela como algo alejado de la vida contemporánea, esta insatisfacción convierte a los niños en agentes creadores de una presión en favor del cambio. Como cualquier otra estructura social, la escuela debe ser aceptada por los individuos que participan de ella, y está destinada a sucumbir a partir del momento en que ya no se pueda convencer a los niños de que le concedan un cierto grado de legitimidad.Con un poder de persuasión mucho mayor que la filosofía de un pensador tan radical como Dewey, el ordenador, en cualquiera de sus muchas manifestaciones, ofrece a los anhelantes nuevas oportunidades para elaborar alternativas reales..
Sin embargo, los pensadores que intentan hacer análisis más profundos de lo que significa educar han escrito duras críticas en contra de la idea de que el analfabetismo puede remediarse simplemente enseñando a los niños la mecánica de decodificar signos sobre un papel en blanco; hay que tener en cuenta muchos otros factores. Paulo Freire nos exhorta a no separar nunca el leer palabras de leer el mundo. Ser una persona alfabetización significa ser una persona capaz de pensar de manera distinta, significa ver el mundo de otra manera, lo que nos hace pensar que hay muchos tipos diferentes de alfabetismo.
Por esta razón es evidente que las cuestiones principales sobre el futuro de la alfabetización y la lectura van más allá de los objetivos de este libro; lo esencial aquí es que la máquina del saber ofrece a los niños una transición de la educación preescolar a la verdadera alfabetización que es más personal, más cooperativa, más gradual y mucho menos precaria de conocimientos.Incluso el más tenaz de los instructores convendrá en que parte del aprendizaje fundamental se lleva a cabo con éxito en condiciones muy diferentes de las que proporciona la escuela: los bebés aprenden a hablar sin que se les impartan lecciones o se les haga seguir un programa docente determinado; la gente desarrolla destrezas dedicándose a sus aficiones sin acudir a la ayuda de un profesor; la conducta social se aprende de manera muy distinta a la de una clase en una aula. Un instructor estaría de acuerdo con que una máquina del saber podría hacer más amplio el campo de aprendizaje.
Paulo Freire ha expresado esta crítica de forma muy impresionista, al comparar la escuela con un banco donde se deposita información en la mente del niño como se deposita dinero en una cuenta de ahorro.
Teniendo en cuenta que los innovadores de la educación, incluso en el pasado más reciente, se hallaban en una situación parecida a la de Leonardo. Podían y, de hecho, llegaron a formular ideas audaces: por ejemplo, la idea de John Dewey de que los niños aprenderán mejor si el aprendizaje realmente formase parte de la experiencia de la vida; o la idea de Freire de que aprenderían mejor si fueran responsables de su propio proceso de aprendizaje; o la de Jean Piaget de que la inteligencia surge de un proceso evolutivo en el que toda una serie de factores necesita un tiempo para hallar su equilibrio; o la de Lev Vygotsky, para el cual la conversación juega un papel fundamental en el aprendizaje. Estas ideas siempre han resultado atractivas para los anhelantes, ya que destilan una actitud respetuosa para con los niños y la filosofía social democrática.
Siendo así, esta claro que la escuela no se ha ganado el derecho a decidir por nosotros. Los anhelantes que buscan nuevas maneras de enseñar lo que la escuela ha decidido que todo el mundo debe saber todavía no han aceptado plenamente la idea del mega cambio. Espero que, después de leer este libro, hayan empezado a cuestionar no sólo cómo se enseña en la escuela, sino también qué se enseña
Por otra parte según, Papert la razón del fracaso de la educación progresiva fue la falta de una infraestructura tecnológica para un genuino y profundo «aprender haciendo».Usar tecnología digital con un espíritu construccionista torna más factible la idea del aprendizaje activo. Sostiene así que uno de los papeles que la tecnología digital ha de jugar en la educación es darle una segunda oportunidad a la educación progresiva. La educación deberá entonces deslindarse explícitamente del sistema tradicional y luego mirar la tecnología necesaria para implementarla.
Por ende, las tecnologías de la información, de la televisión a los ordenadores y cualquier combinación de las mismas, nos abren un amplio abanico de oportunidades para tomar medidas en la mejora de la calidad del entorno de aprendizaje, palabras con las que quiero designar al conjunto de condiciones que contribuyen a que el aprendizaje vaya tomando forma en el trabajo en la escuela y en el juego.
Así pues, la escuela insistirá en hacer que los padres que realmente no saben cómo interpretar el romance que mantienen sus hijos con los videojuegos crean que a los niños les encantan y que odian los deberes, porque los primeros son fáciles y los segundos difíciles. En realidad, lo que suele ser cierto es lo contrario. Cualquier adulto que piense que estos juegos son fáciles debería sentarse e intentar dominar con maestría uno de ellos. La mayoría son muy difíciles y requieren el dominio de información y técnicas muy complejas, donde a menudo el control de la información implica un mayor grado de dificultad y lleva mucho más tiempo que el dominio de las técnicas.
Los videojuegos enseñan a los niños lo que los ordenadores empiezan a enseñar a los adultos: que algunas formas de aprendizaje son rápidas, muy atractivas y provechosas.
Para concluir después de un tema muy importante podemos decir que si, la tecnología ha evolucionado y cambiado mucho el aprendizaje, todos los seres humanos aprendemos de diferentes maneras pero eso no quiere decir que no aprendamos si no que cada quien tiene un ritmo para obtener su aprendizaje, yo como Maestrante puedo decir que el juego es muy importante para los niños desde que son pequeños, ya que ellos explotan sus conocimientos y capacidades para poder adquirir su potencial, un ejemplo muy importante es el de el videojuego, los niños desde muy pequeños o desde que logran entender el juego siempre se esfuerzan por ganar el primer lugar, por un premio o simplemente por ser el mejor eso hace que ellos sobrepiensen y exploten sus habilidades, creando técnicas y trucos para lograr la meta, si algo muy importante es destacar que la tecnología muchas veces si no la tomas con precaución puede perjudicar claro si no la sabes utilizar, pero hoy en día desde que son pequeños lo que hacemos es brindarle a nuestros hijos un teléfono celular, nosotros lo vemos como una distracción que ellos puedan tener pero en realidad muchas veces si no lo controlamos puede perjudicar, aún así es muy raro que desde pequeños estén aislados de la tecnología, porque ya sea desde una televisión básicamente igual le brindamos eso a nuestros hijos, y aunque todos necesitamos de un proceso evolutivo para adquirir un conocimiento hay lugares donde explotan más que sus habilidades, ellos también explotan sus tecnologías para destacar, ellos aprovechándose de los ordenadores hacen que su comunicación y su trabajo sea todo un éxito.


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